Un espacio para compartir información, ideas, sugerencias y descubrimientos en relación a tu prosperidad y abundancia.
jueves, marzo 31, 2011
lunes, marzo 28, 2011
Nuevas ideas sobre el dinero (Bert Hellinger)
a) El dinero es energía (yo invierto mi energía cuando trabajo)
b) El dinero es vida (me mantiene en la vida, con comida, techo, dignidad, etc.)
c) El dinero es amor (cuando doy lo mejor de mí, mis valores y mis placeres, lo que me gusta hacer, lo doy con amor, y ahí
d) El dinero es espiritualidad (ahí está tu creatividad, tu sentido de vida, tu vocación y hasta tu Misión, y ahí estás conectad@ con algo más grande = Dios)
sábado, marzo 26, 2011
¿Morir… vivir? ¿Vivir… morir?
Posted: 25 Mar 2011 08:31 AM PDT

La muerte acompaña al vivir, sin vivir no hay muerte, lo sabemos. Muchas veces nos hemos preguntado por ¿qué será la muerte? O por ¿cómo será el morir? Otros mueren, los vemos morir, y vemos que una vez muerto el que muere no está. Tenemos recuerdos, tal vez soñamos y lo que pensamos, soñamos o recordamos tiene que ver con nosotros, con nuestros sentires íntimos, con lo que hicimos o no hicimos, … con lo que ahora pensamos que deberíamos o hubiésemos querido hacer. La mayor parte de las veces la muerte no parece tener que ver con nosotros porque es la de otro u otra, aunque a veces sí.
Muchos años atrás estuve enfermo de tuberculosis pulmonar. Estaba en el comienzo de mis estudios de medicina. En esa época uno se moría de tuberculosis y yo sabía que me iba a morir. Lo sabía porque podía ver el curso de mi deterioro y el progreso de mi enfermedad. No quería que mi madre lo supiese, aunque sin duda ella también lo sabía, porque quería evitarle un dolor anticipado. No morí, la estreptomicina que acababa de aparecer en el ámbito médico me salvó. Sin embargo, mientras sabía que me moría viví algo que quiero relatar. Estaba hospitalizado y mi habitación era un pequeño recinto abierto a un jardín del cual estaba separada por un corredor. Un día, mientras desde mi lecho contemplaba el jardín, dos enfermeros que llevaban una camilla con una persona del pabellón de tuberculosos que acababa de morir se detuvieron ante mi puerta abierta a conversar. Yo sabía de que se trataba, y contemplé a esa persona muerta que no veía porque estaba cubierta por una sábana blanca, pero que estaba presente allí conmigo, y escribí un poema que transcribo a continuación:
“¿Qué es la muerte para el que la mira?
¿Qué es la muerte para el que la siente?
Pesadez ignota, incomprensible…
dolor que el egoísmo trae para ese.
Silencio, paz y nada, para éste.
Sin embargo el uno siente que su orgullo se rebela…
que su mente no soporta…
que tras la muerte nada quede…
que tras la muerte esté la muerte.
El otro, en su paz, en su silencio…
en su majestad inconsciente siente…
nada siente, nada sabe porque tras la muerte está la vida
que sin la muerte sólo es muerte.”
La muerte de otros nos conmueve porque nos hace pensar en la vida… en lo que la destruye en el fluir del tiempo en la vejez y las enfermedades… y ahora en los terremotos y maremotos como los de Chile y el Japón. Las destrucciones, las muertes desde una dinámica que se desencadena de modo repentino e inexorable. En Chile tal vez pensemos el mito del pueblo Mapuche que nos muestra su sabiduría histórica al hablarnos de la lucha de la gran serpiente terrestre y la gran serpiente marina que nos manda huir hacia las montañas. Al pensar en el Japón compartimos su dolor porque lo conocemos, sin embargo al verlo nos indignamos también ante las cegueras y ambiciones que genera la seducción de la arrogancia de la gran serpiente tecnológica que nos obnubila con sus promesas de poder infinito que nos lleva a perder la cordura y a hacer las cosas consciente o inconscientemente mal cuando sabemos hacerlas mejor.
La muerte no es evitable, pero podemos recuperar la cordura, la armonía del corazón y la razón haciéndonos responsables de lo que sabemos, y de que de hecho sabemos todo lo que necesitamos saber para generar bien-estar en el convivir de la humanidad, aún si no siempre comprendemos nuestro saber. El poema de más arriba termina diciendo: “… tras la muerte está la vida que sin la muerte sólo es muerte.” Pero no habla de la vida como un valor, sino que habla de ella en el vivirla.
Estamos destruyéndonos y destruyendo la biosfera-antroposfera con un continuo crecimiento desbordado de la población; estamos generando pobreza con una continua extracción desbordada de lo que la biosfera-antroposfera nos puede proporcionar; estamos generando mal-estar, enfermedades y desarmonía ecológica con una continua y desbordada contaminación de la biosfera-antroposfera al botar desechos en ella con más rapidez de aquella con que ella los puede procesar… Las serpientes de la vanidad tecnológica, de la ceguera de las ambiciones económicas, de la ambición de riqueza y poder… de saber que siempre podemos inventar alguna teoría que puede seducir a otros a creer como válido lo que justificamos con ella. Pero en el fondo de nosotros sabemos que eso no está bien porque no trae de verdad bien-estar, estética, alegría y dignidad a nuestro vivir… al vivir de la humanidad en la antroposfera-biosfera. ¿Cuál es la salida? El convivir en el sentir y el ver del camino del amar en la co-inspiración de corregir juntos los errores que despiertan las serpientes que nos llevan a la destrucción de la armonía antroposfera-biosfera.
En fin, esa es nuestra oportunidad; cada uno sólo puede actuar desde su localidad y lo hará siempre desde su entendimiento… “porque tras la muerte está la vida que sin la muerte sólo es muerte.”
Lo central del vivir morir es el vivir, ¿cómo queremos vivir-convivir? Los seres humanos somos los únicos seres vivos que conocemos que pueden ser conscientes de que escogen lo que escogen en el momento de escogerlo, ¿qué vivir escogemos vivir?
Escoger es acto fundamental de responsabilidad del vivir-convivir humano.
La foto que acompaña esta noticia fue tomada por Yomiuri Shimbun y publicada en Boston.com
miércoles, marzo 23, 2011
Cita…
lunes, marzo 21, 2011
¿Pato o águila?, tú decides…
Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.
Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras
pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”
Rodrigo quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!
Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café?
Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo:
“No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un
hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética”
Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el
Reforma, Esto, Novedades y Selecciones…”
Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”
Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenia el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. ...
“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”
Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen
ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.
“Esto me llego aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.
“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.
“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis
ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique.
Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.
Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.
Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.
Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:
El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un
servidor publico,"político", ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te
comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?
domingo, marzo 20, 2011
AFIRMACION
Yo soy la verdad del alma.
Yo soy libre. Soy libre en la creación para ser un creador y elijo crear amor.
Elijo ser amor.
Elijo ser amable conmigo mismo. Más amable conmigo mismo que lo que jamás he sido.
La bondad es energía de fuerza vital. Me doy bondad a mí mismo.
Me entrego a la vida.
Errores más comunes cuando enseñamos a nuestros hijos sobre finanzas.
sábado, marzo 12, 2011
Two Boats, Three Stories- A Taoist Perspective
Two Boats, Three Stories- A Taoist Perspective
March 5, 2011 by storytellerscampfire
Imagine that you’re on your boat spending an idyllic afternoon on a favorite lake. The weather is calm and perfectly clear. Suddenly you see another boat bearing down on you, headed for a collision. You sound a warning but to no avail. The boat broadsides you. How do you feel? What do you say to the pilot of the offending vessel?
Now, imagine exactly the same time of day, the circumstances are the same, except that now there is a thick pea soup fog. You can’t see your own hand in front of your face. Again you are broadsided Are you as angry as you were when it was perfectly clear? Now, once again imagine, the same place and time, and again in a thick fog, and once again you are broadsided. This time you discover that there is no one on the other boat. Now, how do you feel about the situation?
The Taoist Chuang Tzu posed this scenario…… years ago. But it could not be more contemporary. Hardly a day goes by when there is not an opportunity to reflect on this tale. From the most insignificant sleight, to the most egregious acts, it is worth asking if the mental weather is clear and calm, or foggy and clouded. We joke about other people not playing with ‘full decks’ but if truth be told much(most?) of our actions and reactions arise in less than the equivalent of a calm and cloudless day. Knowing that, might we be a little more understanding, sympathetic, helpful and forgiving? Perhaps until we can really tame our egos, it might be best to consider than many of the ‘collisions’ we experience are the result of fog and the absence of truly accomplished pilot. Everybody complains about the weather. Maybe we should try and do something about it.
My guess is that most of us will have a chance to reflect on this timeless tale quicker than we can say, “ Hey buddy, what the hell are you doing?”
Onward through the fog!