sábado, abril 30, 2011

“NO HAY ESTANCAMIENTO” (Los ciclos Kondratieff)

Entrevista del científico Leo A. Nefiodow sobre el futuro de la economía y el significado de los “soft skills”.

Frecuentemente los políticos hablan de un cambio en las tendencias de la economía. ¿No deberíamos hablar más bien del paro de la economía?

En la economía de los mercados no existe el paro. O vamos hacia arriba o hacia abajo. Diferenciamos entre movimientos coyunturales cortos, medianos y largos. Los cortos y los largos, los conocemos todos de la propia experiencia. Después de una recesión sigue una fase de prosperidad. Esa es la buena noticia en cuanto a las recesiones. En algún momento, las cosas van hacia arriba otra vez. Desde 1926 sabemos que también existen los movimientos coyunturales largos con una duración de aprox. medio siglo. Estos ciclos largos se llaman Ciclos Kondratieff.

¿Ciclos Kondratieff?

El primero que llamó la atención de la opinión pública hacia estos ciclos, fue un científico ruso con el nombre de Nicolai Kondratieff. Desde 1980 sabemos que estos Ciclos Kondratieff no sólo son movimientos coyunturales, sino procesos de reorganización de una sociedad. Cuando determinados inventos cruciales se introducen en el mercado, ellos llevan a nuevos mercados mayores, a nuevos lugares de trabajo, a una nueva infraestructura.

¿Qué significa esto concretamente? ¿Cuáles ciclos han existido hasta el momento?

Cinco. En el primero se satisfizo la demanda por textiles y vestimenta, en el segundo se logró la satisfacción de medios de transporte. Lo importante del tercer ciclo fue la satisfacción de la necesidad por el consumo masivo de artículos eléctricos y químicos. El cuarto Kondratieff fue la fase cuando se llevó a cabo la satisfacción de la necesidad social por la movilidad individual – gracias a los automóviles y al avión. En el quinto, en el actual, el rol central está en la necesidad social del manejo más eficiente de la información y del conocimiento.

Y cada vez hay una transformación radical de toda la sociedad, ¿en su opinión?

Exactamente. El sistema de educación tiene que transformarse para preparar la nueva cualificación necesitada. Hay cambios en el sistema legal. Por ejemplo, cuando el automóvil se convirtió en un artículo de consumo masivo, se tuvo que transformar la legislación de tránsito para poder tratarnos de manera disciplinada. En concreto, los ciclos Kondratieff son empujes innovadores que son desencadenados por determinados inventos, que transformarán toda la sociedad por un cierto tiempo hasta que se haya agotado el potencial de este invento. Generalmente, es seguido por una profunda crisis hasta que entre el siguiente ciclo largo.

Estos inventos cruciales, que usted acaba de mencionar, no son creados en un espacio vacío. Entonces, ¿qué son realmente los detonadores?

La ciencia juega un rol muy central. Esto lo sabemos desde el tercer ciclo Kondratieff. Ahí surgió el empuje innovador que fue iniciado y sostenido por las industrias electrotécnica y química . Este ciclo sólo se hizo posible porque se había descifrado la teoría cuántica de la materia y con ello se había creado la base para la industria química. Solamente, después de que Werner Von Siemens descubrió el principio electrodinámico, pudo surgir la industria electrotécnica. Y nuestra tecnología informática moderna se base esencialmente en los conocimientos de la matemática binaria – la computadora digital es básicamente la realización de la matemática digital.

Esto en cuanto al pasado. ¿Pero cuál es la situación actual? Justo con el fin del milenio encuentro la situación más bien paralizada que innovadora.

Solamente puedo repetirlo. No existe ningún estancamiento, sino un sube-y-baja continuo. Durante los noventas, las condiciones mundiales han empeorado paulatinamente. Uno puede reconocerlo en toda una serie de indicadores. El desempleo mayor en Europa, la inseguridad en cuanto al futuro, el incremento enorme en el sub-empleo, las crisis monetarias en muchos países del sureste asiático. El capital se emplea cada vez más para la especulación y no en los mercados de crecimiento real. Esto quiere decir que el ciclo actual se ha agotado mayoritariamente para Europa y Japón y para el espacio sureste de Asia.

Usted olvida los Estados Unidos.

No. Los Estados Unidos utilizan el resto del potencial de una manera más hábil. Todos hemos entrado en una fase de debilitamiento. Esta fase de debilitamiento no podrá terminar dentro de pocos años. Solamente se superará de manera prolongada con el próximo, el sexto ciclo Kondratieff.

¿Y cómo se presentará este sexto ciclo según su opinión?

Pues, el sexto ciclo se encuentra aún en una fase temprana – en una fase muy embrional – pero uno ya puede reconocer su configuración bastante bien. En el próximo, el sexto ciclo Kondratieff, la necesidad social por salud va a estar en primera plana. No solamente la salud fisiológica, como la entendemos hoy, sino en un sentido holístico: también salud del alma, ecología y salud social.

¿Por qué justo la salud?

Cada ciclo Kondratieff no es solamente la realización de determinados eventos – un empuje innovador mayor que penetra toda la sociedad – sino también satisface alguna necesidad social, como hemos visto en los cinco ciclos anteriores.

¿Usted dice que la ciencia juega un rol central para estos ciclos prolongados? ¿Cuáles disciplinas de la ciencia serán decisivas para el sexto ciclo Kondratieff?

Estoy muy convencido que el siguiente empuje innovador depende esencialmente del hecho de aprovecharnos mejor de tales factores. Con esto quiero decir: competencia en el trato con personas, creatividad, motivación, sentido de responsabilidad, y ante todo la disposición de entregarse por alguna cosa.

Esto suena más a trabajo social que a las necesidades de la industria.

Al contrario, esos son exactamente los factores que se vuelven cada vez más importantes en la economía. Los grandes avances en la producción ya no se logran hoy en día por mayor hardware, mediante una mejor tecnología o hacia un mejor acceso a capital de afuera. Los verdaderos rompimientos en la productividad, de tamaños del 30, 100 y hasta 1000 por ciento, se logran porque se va a transformar la manera cómo las personas colaboran: cambios en la organización en la dirección de trabajo en equipo.

Pero toda persona que ha trabajado en equipo sabe cuántos problemas surgen en este tipo de colaboración.

Exactamente. Pero sabemos que trabajo en equipo puede llevar a resultados muy asombrosos. Pero no estamos capacitados aún de asegurarlo. ¿Cómo transmitimos competencia en el trato de las personas entre sí? ¿Cómo podemos evitar que esta interacción, la colaboración no se destruye ya en los inicios – mediante agresiones, mediante el herir del otro, las malinterpretaciones, mediante la frustración y cosas de este estilo? Estudios aislados confirman que entre el 30 al 50% de los trabajadores y empleados alemanes ya han renunciado internamente y solamente llevan a cabo su trabajo de manera automática. Ahí se encuentran las potencias de la productividad. ¿Cómo manejarlas? ¿Cómo se gana uno a estas personas? ¿Cómo logra una la creación de un ambiente laboral, así que las personas ofrecen sus habilidades y dones gustosamente? Esto es tierra nueva, también para la investigación y la ciencia.

¿También para nuevos empleos?

Sí, también. Las ciencias humanas y sociales se volverán otra vez más importantes. Por ejemplo: ¿Cómo se puede realizar a nivel social que las personas se comportan de manera menos agresiva entre sí? O para utilizar un término moderno popular que se utiliza actualmente mucho en la economía – competencia social. Entre las competencias que la economía apoya en la actualidad, la competencia social está en primera plana. Pero, ¿qué es la competencia social? ¿Cómo se transmite? ¿Como podemos asegurar que las interacciones humanas no se rompan o separen desde una fase temprana? Esto, aún no lo estamos logrando. Aquí necesitamos trabajar mucho todavía.

En muchas empresas jóvenes, las llamadas compañías “start-up” se experimenta con estos factores “suaves” (soft). Parece que está surgiendo una nueva manera de cultura empresarial.

Si, a mí esto me parece también el primer aviso en las transformaciones que el sexto ciclo Kondratieff llevará consigo. Estamos en una fase de transición. En esta fase de transición se experimenta con nuevas soluciones y nuevas ideas. Mucho se cuestiona, y eso está también.

El factor más importante para el sexto ciclo Kondratieff es el intercambio de información entre personas. Información como transfer y transformación de conocimiento está teniendo un lugar cada vez más importante en la creación de valor, es el valor básico del crecimiento. A diferencia del quinto ciclo ya no estará en primer plano el intercambio de la información entre el ser humano y la tecnología (como la contabilidad, la elaboración de textos, telefax o Internet), sino el intercambio de información entre las personas y dentro de las personas mismas. Para abrir este potencial se necesita una innovación básica nueva: la salud psicosocial.

Para evitar una recesión larga y continua, habría que invertir ahora en la innovación básica del siguiente, o sexto, ciclo Kondratieff. Todo lo que ya se puede reconocer como característico de este nuevo ciclo – tecnología ecológica, tecnología de la fibra óptica, información, medicina y biotecnología – tienen un común denominador: la salud -, sin embargo comprendida desde un punto de vista holístico, es decir, salud psicosocial.

La innovación básica para el sexto ciclo es la apertura y expansión de potenciales psicosociales y del alma, como p. ej. Motivación, creatividad, colaboración, “El único factor será la capacidad de la persona del manejo de información y de otras personas.

Por primera vez, el crecimiento económico y el empleo total dependerán del manejo eficaz de la información: del intercambio de información entre personas y dentro de las personas, con avances dentro de la esfera de lo humano. Donde este intercambio de información es obstaculizado por egocentrismos, diferencias irreconciliables de opinión, luchas de poder, “mobbing” como clima laboral – estanca la productividad.

Los factores “suaves” (soft) se convertirán en calificaciones claves para la sobrevivencia, también la capacidad de colaborar, confianza, motivación, creatividad, consideración y conocimiento de personas.



Pero, ¿cómo se da y cómo florece una tal colaboración?

Parte de la misma son factores como acción con metas, apertura, confianza, la capacidad de empatía, la disposición para aprender, aceptación mutua, etc. También la cooperación y el trato humano mutuo y eficaz. El desempeño con actitudes humanas será una nueva competencia, que tienen sus bases en los valores de la familia y en la fe cristiana que pueden ayudar a quitarles las bases a conductas demasiado egocéntricas para desarrollar un legítimo interés en el bienestar con igualdad de los demás.

Este camino del YO al TU atraviesa el campo del AMOR.

BIBLIOGRAFIA:

Leo A. Nefiodow: “El sexto Kondratieff” (en alemán), Rhein-Sieg-Verlag, St. Augustin, 2000, 4a edición

Reinhard Mohn: “Lo humano gana”, Bertelsmann Verlag

Se acaba el mundo… ¿qué mundo se acaba?

Reflexiones inesperadas

30 de abril de 2011

Publicado por Humberto Maturana

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Mucho se habla en estos días del fin del mundo, del Apocalipsis de San Juan, de las profecías de Nostradamus o de las profecías Mayas, y la conmoción que eso nos produce nos atrapa. Sin duda no es la primera vez en nuestra historia que la preocupación por el fin del mundo aparece. De hecho cada vez que hay una transición cósmica como un cambio de milenio, una conjunción planetaria y estelar poco frecuente en nuestra temporalidad, un suceso telúrico o climático extremo e inesperado como un terremoto o maremoto, aparece el miedo al fin de los tiempos. ¿Qué nos sucede? ¿A qué le tememos? ¿Qué deseamos? ¿Acaso es sólo que nos sentimos débiles y frágiles ante la inmensidad del cosmos?

Los mundos que vivimos los generamos nosotros con nuestro vivir y con-vivir y no preexisten a nuestro vivirlos. Los seres vivos vivimos en la confianza implícita de que el vivir vivido se vivirá de nuevo. Es el vivir que vivimos lo que esperamos que se repita. A esto lo llamamos aprendizaje. Por esto mismo lo inesperado es inesperado, y no era esperable antes de que sucediese; sin embargo muchas veces lo inesperado una vez sucedido nos sorprende por lo esperable que era. ¿Qué es lo esperado en lo esperable en un presente cambiante continuo? ¿Qué es lo que podríamos haber visto en un presente cambiante continuo cuando decimos que podríamos haberlo visto antes si hubiésemos sabido mirar?

El vivir nos ocurre al vivirlo, y sólo podemos hablar de lo que distinguimos en nuestro operar como observadores al distinguir lo que distinguimos en cualquier dominio de nuestro pensar y hacer en la realización de nuestro vivir. El presente cambiante continuo de los mundos que surge con nuestro vivir no es caótico, es el suceder de la continua dinámica de transformación que es el ocurrir de nuestro vivir cuyo curso guiamos con nuestras elecciones, preferencias y propósitos al actuar de manera consciente e inconsciente en la localidad cambiante de la matriz biológica cultural que habitamos en cada instante de nuestro vivir. No podemos actuar en o desde lo que no podemos preveer, pero si podemos ver dónde nos encontramos en nuestro habitar presente y actuar desde y en la matriz biológico cultural que nuestro vivir-convivir nos revela como la configuración de procesos que en el ahora de cada instante se extiende tanto en un presente como en un pasado y un futuro infinitos en continua transformación, visibles sólo para quien sabe mirar lo que ve desde el presente cambiante en que se encuentra en todo momento.

Sin embargo lo que tiene presencia y vemos en nuestro mirar depende de lo que queremos o quisiéramos hacer o no hacer desde el vivir que tenemos ganas de vivir. Los mundos que vivimos los generamos momento a momento en nuestro vivir-convivir y ocurren mientras los generamos momento a momento en nuestro vivir y convivir. Es por esto que es tan fundamental darnos cuenta de lo que estamos generando y conservando en nuestro vivir, pues si nos damos cuenta de que no queremos vivir el mundo que estamos generando y conservando en nuestro vivir, podemos cambiar de mundo si nos damos cuenta de cómo conservamos lo que no queremos conservar, y cambiamos nuestra orientación de sentires y haceres de modo que dejamos de generar y conservar el mundo que no queremos vivir en el acto de comenzar a generar y conservar otro.

A veces cambiar de mundo no es fácil porque con frecuencia somos ciegos a la multidimensionalidad sistémica-sistémica de los mundos que generamos en nuestro vivir. Aún así, sin embargo, el mundo que uno vive siempre depende en último término de lo que uno escoge desde los sentires íntimos que uno evoca en su consciencia en la reflexión transformadora de sentires íntimos que se inicia cuando uno se pregunta que quiere o no quiere conservar en el flujo de su vivir. Sí, todos podemos dejar de generar con nuestro vivir un mundo que no queremos vivir… sobre todo si tenemos compañía para ello en el amar.

martes, abril 26, 2011

"EL CUERPO GRITA ... LO QUE LA BOCA CALLA"

La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Bach.

Muchas veces...


El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.


El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes invade cuando la soledad duele.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer mata cuando no perdonas y/o te cansas de "vivir".

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estas equivocando de camino.


Me parece bonito compartir este mensaje: El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semaforos llamados AMIGOS, luces de precaucion llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: Una llanta de repuesto llamada DECISION, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abudante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS.

lunes, abril 25, 2011

LAS EMOCIONES Y LA SALUD

Entrevista al Dr. Jorge Carvajal

Médico Cirujano de la UNIVERSIDAD DE ANDALUCÍA -ESPAÑA

Pionero de la Medicina Bioenergética

Marzo 10, 2009

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

La Salud y Las Emociones

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades
del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.

El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.

Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?

La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?

Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.


¿Y la tristeza?

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.

¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.

¿ Y si aparece la enfermedad?

Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?

La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.

La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.

El estrés es otro de los males de nuestra época. El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.

El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.

Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?

Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.

Vivir el Presente.

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?

Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo,
no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.

Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?

Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.

“Dios nos hizo perfectos y no escoge a los capacitados sino que capacita a los elegidos. Hacer o no hacer algo, solo depende de nuestra voluntad y perseverancia” Albert Einstein

"Lo que estas viviendo hoy, es producto de lo que alguna vez consciente o inconscientemente deseaste…"

jueves, abril 14, 2011

Deber hacer… tener que hacer… querer hacer…

Vivimos haciendo lo que hacemos muchas veces en la contradicción íntima de no querer hacer lo que hacemos. Contradicción intima que no vemos, no queremos ver, o no sabemos como ver, pero que sufrimos en cuerpo y alma aún siendo inconscientes de lo que nos sucede. Sí, vivimos la mayor parte de nuestro vivir inconscientes de cómo vivimos lo que vivimos, y tenemos palabras o expresiones que evocan sentires íntimos de los que no somos conscientes y no sabemos que son parte de los mundos que generamos en el fluir de nuestro vivir-convivir. Sentires íntimos que cuando los vemos también vemos que guían nuestro vivir en el bien-estar o mal-estar relacional. En fin, sentires íntimos sobre lo que hacemos que cuando los distinguimos porque hemos aprendido a distinguirlos en nuestro conversar con otros, o nos sorprendemos porque descubrimos que no sabemos distinguir si queremos lo que queremos, o si no queremos lo que queremos. Así, al decir “debo hacerlo …” estamos diciendo que algo nos obliga y que ese obligar es lo que importa; al decir “tengo que hacerlo …” decimos que algo nos obliga y que ese algo nos pesa; y al decir “quiero hacerlo …” decimos que el hacer que vamos a hacer nos encanta, que nada nos obliga y que en el hacerlo están nuestras ganas, nuestra voluntad.

En el entre juego de nuestro oscilar entre el deber… el tener… y el querer… se nos va la armonía del vivir y nos enredamos en el pasado o el futuro, pero, ¿qué sucede con el presente? Nuestro vivir y lo que hacemos en el fluir cambiante de nuestro vivir es el presente, es todo lo que hay, todo lo que somos, el cosmos mismo de nuestro existir, es el presente. Es el como estamos ahora, la reflexión que hacemos ahora, los sentires íntimos que sentimos ahora, lo que guía el curso del presente cambiante que vivimos y lo que hace al pasado y al futuro también el ahora que vivimos. Los seres humanos inventamos el tiempo en la reflexión haciendo el pasado y futuro el ahora que vivimos en un mirar donde cabe el escoger desde la ventana operacional de las ganas y la voluntad. El escoger nunca es un acto banal, constituye lo que se conserva en el fluir cambiante del presente continuo del vivir, y lo hace en una dinámica reflexiva en la que los sentires íntimos guían en un fluir de conservación y cambio en la que lo que se quiere hacer deja de quererse y lo que no se quiere hacer pasa a ser querido al vivir la libertad en el acto de preguntarse uno si quiere el querer que quiere.

Lo que guía el fluir de nuestros haceres en nuestro vivir son nuestros deseos, teorías, doctrinas, creencias, religiones, fantasías, ambiciones … en fin nuestras ganas de vivir de un modo u otro. Sin embargo, cualquiera sea el vivir que escogemos, lo que nos guía es la presencia básica de nuestros fundamentos humanos amorosos, o el cultivo de alguna teoría que justifica la negación de esos fundamentos desde un resentimiento íntimo por haber sido discriminado en el desamar. Sin embargo en el presente cambiante continuo de nuestro vivir siempre podemos reflexionar soltando nuestras certidumbres y escoger… ¿escoger qué? ¿lo que tenemos que hacer, … lo que debemos hacer, o lo que queremos hacer, en la soledad o en la compañía del convivir con otros en proyecto común… que sólo es común desde el mutuo respeto?

En un mundo sistémico-sistémico en el que cada acto de elección cambia el curso de la transformación multidimensional de su presente cambiante continuo no cabe una elección por un resultado sin que surja la tentación del intento de forzarlo. Si uno no quiere esto último, lo único que se puede hacer es escoger una configuración de convivir que se quiera conservar como guía del vivir que se vive momento a momento, y surgirá espontáneamente como poética del con-vivir un mundo cambiante en el que lo que se conserva hace sentido.

¿Qué configuración de convivir queremos conservar como un proyecto común en el que cada uno de nosotros tenga presencia y el fluir de su vivir tenga sentido en la generación de bien-estar material y espiritual en el placer del querer hacer?


Reflexiones inesperadas


13 de abril de 2011

Publicado por Humberto Maturana